
Huele a tierra mojada y abril ensucia los cristales y emborrona los folios en blanco mientras se escapa de mis manos con cada acorde de Sabina; tan tópico como preciso.
Cuánto abril se ha instalado en nuestros huesos y cuántas lágrimas, a falta de lluvia, vamos a necesitar para sacárnoslo de encima.
Abril de vino y rosas, de resacas y sabinas, de primavera y lluvias, y tú y yo como siempre...al acecho de las palabras.
ResponderEliminarEs un placer contar siempre con tus comentarios.
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