domingo, 28 de junio de 2015

lunes, 11 de mayo de 2015

Novedades (II): Poetas de la I edición del Premio de Justa Poética Alexandre Amad.

 Familiares y amigos,

 Como os comentaba en la entrada anterior, tengo algunas novedades. Bien, en esta ocasión se trata de algo relacionado con la literatura pero… ¡con la poesía! Sí, aunque aquí en el blog sólo subo prosa, también me gusta escribir poesía. ¡Sorpresa!
 El caso es que el año pasado acompañé a una amiga que se había presentado a la I edición del Premio de Justa Poética Alexandre Amad. En el transcurso de la celebración los poetas finalistas se enfrentaron en un ejercicio de justa poética que consistió en escribir un nuevo poema en cinco minutos y recitarlo allí mismo. A los asistentes al acto también nos brindaron la oportunidad de escribir un poema en cinco minutos, así que ya os podréis imaginar que servidora no se lo pensó dos veces. El único requisito era que o bien el poema fuese un acrónimo de “Alexandre” o bien tuviera por principio o fin uno de sus versos: “Quizá imaginando lo impensable comience a rugir el mundo”. Pues resulta que, junto con los ganadores y finalistas, los versos de quienes nos animamos a participar han sido publicados en un libro colectivo editado por la Universidad de Granada. ¡Enhorabuena a todos! 

Y nada más. Aquí os dejo mi poema.

 Espero que lo disfrutéis.


Quizás imaginando lo impensable comience a rugir el mundo,
en las entrañas de tu vientre,
el dolor antiguo, casi apagado, cenizo, muerto.
Cuando estés cerrando los ojos a la luz,
y más que luz, a la oscuridad de lo que no quieres ver,
cuando estés esperando con ejemplar disciplina
y paciencia, a sabiendas de lo que viene,
cuando ya no quede más que lo que no es,
lo que no ha sido,
lo que no será,
entonces, vendrá el zarpazo, el rugido, el tigre, tú.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Novedades (I): IV Certamen Literario de la Biblioteca Universitaria de Granada.

 Familiares y amigos,

 Esta entrada tendría que haberla escrito hace algunas semanas ya pero, acogiéndome al refranero español, más vale tarde que nunca, así que aquí la tenéis. En primer lugar, pido disculpas por actualizar tan poco el blog en estos últimos meses, ando liada con las cosas de la facultad y, como podéis sospechar, tengo poco tiempo. Hago propósito de enmienda, que conste. Procuraré subir al menos un texto por mes, pero no prometo nada.
 El caso es que tenía que comunicaros algunas novedades. Hace unos meses me presenté al IV Certamen Literario de la Biblioteca Universitaria que se organiza en la Universidad de Granada y fui galardonada con un accésit. ¡Ya os podéis imaginar mi alegría al recibir la noticia! Como premio, mi relato, titulado Los olvidos compartidos, ha sido publicado en un libro junto con el ganador y el resto de los premiados. Desde aquí, mi enhorabuena a todos ellos. 



 En el Prólogo, D. Antonio Sánchez Trigueros, Catedrático Emérito de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Granada, comenta cada uno de los escritos. Me gustaría compartir con vosotros las cariñosas palabras que le dedica a mi relato que son, desde luego, además de una dosis de ánimo para continuar escribiendo, la mejor invitación posible a la lectura del mismo:

 “Los olvidos compartidos, de Isabel Motos Fernández, alumna del Máster de Filosofía, es un relato en cuatro partes, unas objetivas, otras subjetivas, minucioso en sus detalles vivenciales, de lenguaje sentimental rico y preciso, donde dos amantes viven el amor en sus contradicciones, en la costumbre, en la rutina, en la soledad compartida, en el hastío, situación que tratan de sobrellevar rememorando uno y otra en sendos cuadernos, transcritos en cursiva, como terapia para el olvido, las dos apasionadas aventuras amorosas truncadas que dieron paso a que se conocieran para compartir el mismo frío en el que sobreviven”. 

 No podría estar más agradecida.
 Si os animáis a leerlo, el libro está editado por la propia Universidad de Granada. Igualmente, se encuentra en casi todas las bibliotecas de la red de dicha universidad.

 En fin, por si alguien quiere echar un ojo, aquí os dejo el enlace con el fallo del jurado:
http://biblioteca.ugr.es/pages/tablon/*/noticias-12/2015/03/05/cuarto-certamen-literario-de-la-biblioteca-universitaria-fallo-del-jurado
 Y nada más, en la próxima entrada, os cuento otra novedad... ¡chan, chan, chan!

lunes, 6 de abril de 2015

jueves, 12 de marzo de 2015

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Ese emotivo escrito al final del año...

 Admitamos, pues, amigos, el paso del tiempo y, con él, de los años.

[Pensaba escribir una entrada hoy, de ésas emotivas que llegan a la patata. Pensaba en un brindis por todo aquello que el año pasado deseaba fervientemente que se cumpliera y que, finalmente, no sé cómo dar gracias porque no haya sucedido. Pensaba también en alguna bonita reflexión sobre el tiempo y los balances, y los propósitos y las listas que se abandonan nada más empezarlas. Sí, iba a ser un poco típica pero, a la par, original. ¡Qué raro! ¡Un oxímoron! ¡Para mí! ¡Me lo pido! Incluso he estado tentada de escribir una carta a mi querida yo de hace trescientos sesenta y cuatro/cinco días para confesarle que con aquel cardado se parecía, tristemente, más a Amy Winehouse que a Brigitte Bardot… sí, qué le vamos a hacer, Bardot, ¡y madre!, sólo hay una. El caso es que el reloj me ha ganado la mano, y aún tengo que arreglarme para esta gran noche donde todo parece un poco más posible.
Pero, en fin, ¿cómo explicarlo? Le tomo prestados los versos al gran Manolo García, “si ahora pudiese estar mirando tus ojos, ¿iba a estar escribiendo aquí esta canción?”.
Pues eso, que, esta vez, el año que se va ha resultado ser el reverso de la canción, he escrito menos y vivido un poco más.]

[Y mirado tus ojos.
Mucho.
Mucho, mucho.]

 Brindemos porque mi querida yo de dentro de trescientos sesenta y cuatro/cinco días pueda repetir este brindis. Y porque vosotros, si queréis, alcéis vuestras copas conmigo.

¡Feliz año!

[Y sí, dirás que aún no han dado las campanadas, 
que me he adelantado 
y que todavía seguimos en diciembre, 
y… y tendrás razón.]
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Suena: 93 million miles, Jason Mraz

Desde mi ventana: el reflejo del flexo y la habitación en el cristal.