jueves, 23 de febrero de 2017

Esa voz tan apagada.

Algo que no termino de parir, pero que quiero compartir con vosotros:

"-¿Por qué tienes esa voz tan apagada? ¿Estás cansada o te pasa algo? -preguntó al otro lado del teléfono.
-No, nada. Sólo quería ponerme triste. Estoy escribiendo y mis personajes están mal y yo, sin embargo...
-¿Tú?
-Yo soy feliz. Pero sigo necesitando ciertas dosis de tristeza para escribir y para vivir. Y no sé cuál de los dos verbos me preocupa más.
-Claro que lo sabes -guardó silencio-. Escribir.
-No seas injusto.
-No lo soy. Siempre esperas que en el último momento venga algo o alguien y te salve, te remedie de la vida; pero de tus personajes, de tus palabras... de eso no te va a librar nadie.
-Ya."

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Suena: el recuerdo de aquella llamada.
Desde mi ventana: entonces era medio día, hacía sol y éramos tan jóvenes que mentir por teléfono resultaba sencillo.

jueves, 9 de febrero de 2017

Amor en condicional

Y si fuéramos tan felices que no tuviéramos que dar explicaciones. Si la nuestra fuera esa felicidad de la gente corriente, la que levanta ampollas y murmullos en las vidas grises. Un lugar al que llamar hogar, el plato favorito sobre la mesa después de un día largo, pasear despacio y detenerse en los escaparates. Unos dedos ensortijando el pelo a la hora de dormir, un beso de buenas noches cuando los ojos no resisten más y tantos despertadores como sean necesarios para salir de la trinchera de las sábanas y los brazos. Un trabajo del que sentirse orgullosos, una cuenta conjunta, sobres a nombre de los dos que contengan algo más que facturas.
Y si fuéramos tan felices que no tuviéramos que dar explicaciones.
Y si fuéramos así de felices y nos volviéramos a encontrar.
Y si tú esbozaras la leve sonrisa del tiempo y la distancia, la corrección del amor lejano hecha curvatura; y si yo te mirase como si nunca hubieras dejado de ser el amor de mi vida y se me empañaran hasta las entrañas. Y si nuestras manos, culpables, se aferrasen a las que las sostuvieran y pasáramos sin más, como si nada. Como si de pronto necesitáramos explicarnos que esa felicidad era la felicidad que ansiábamos cuando estábamos juntos.
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Suena: City of Stars, Ryan Gosling (BSO La La Land).
Desde mi ventana: el té, la tarde y la conversación han ido cayendo letamente. Y qué preciosa está la Sierra con tanta nieve y con el cielo tan azul.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Te habría hecho una hoguera para que hasta mis sombras te danzasen.


"Te miré y entendí por qué los antiguos invocaban a los dioses, por qué les bailaban y por qué entregaban sus cuerpos a las danzas. Yo también te habría bailado, amor mío. Te habría invocado con este cuerpo, estos ojos, estas manos."

sábado, 4 de febrero de 2017

Las palabras saben cómo ser refugio y esta vez no hay pájaro que se coma el camino de regreso.
"A ti que te refugias en versos ajenos y llenas de ideas a lápiz las hojas de los libros de poesía, que las esquinas dobladas son las migas de pan que te traen de vuelta a casa".

domingo, 29 de enero de 2017

Y a vosotros, ¿cómo os miran?
Y vosotros, ¿cómo miráis?


"Me miras con la ternura de quien sabe que hay flores que crecen entre las piedras y con la duda del que compra una planta de interior para un piso demasiado luminoso".

jueves, 26 de enero de 2017

Veintiséis de enero

A ti que titubeas con el bolígrafo en las manos, que frunces el ceño cuando no encuentras la palabra precisa y que sonríes despacio si la escritura es lenta, pero segura. A ti que te refugias en versos ajenos y llenas de ideas a lápiz las hojas de los libros de poesía, que las esquinas dobladas son las migas de pan que te traen de vuelta a casa y sólo te faltan un té, una ventana y el ronroneo de la gata para que esas letras sean hogar. Y a ti que también has hecho tuyas las barras de algunos bares, las cervezas compartidas, las penas ahogadas y las risas que han devuelto al mundo su fortaleza después de haber sido fragilidad en tus manos. 
A ti que das saltos por las calles y abrazos en los que cabría toda esta ciudad que te ha visto crecer y aquellas otras en las que has crecido de golpe. A ti que tienes en tus ojos el verde de las tierras de Irlanda, pero que cuando lloras, lloras mediterránea. A ti que quieres tanto que te desbordas y no te importa, que has aprendido a mirarte al espejo y comerte a besos. A ti que te aferras al suelo y a tus tristezas, pero que te levantas guerrera porque después de un paso viene otro y de pronto ya hay camino, ya has hecho camino. A ti que te recuerdas pequeña en tu pupitre, sorprendida y eufórica porque tu número de lista coincidía con el día de tu cumpleaños. A ti que te alegran esas cosas sencillas de la vida y te hacen gracia los chistes malos y los juegos de palabras. A ti que te ocultas detrás de una segunda persona del singular y asomas la cabeza como quien juega al escondite y busca no ser descubierta o como quien espera entre bambalinas. A ti que bailas descalza en tu cuarto y subes el volumen de la música cuando estás contenta. A ti que firmas este texto, que te observas en pasado, pero te escribes para el futuro.
A ti, a mí, a nosotras que, sobre el escenario y detrás del papel, cumplimos años: felices sean nuestros veintiséis.
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Suena: Amazing Day, Coldplay.
Desde mi ventana: el día está frío, el cielo blanco. Ojalá nieve.