domingo, 13 de mayo de 2012

Déjame.


            Ah, déjame recordarte cómo eras entonces, cuando
aún no existías.

Pablo Neruda.


            Déjame que dibuje tu rostro, cuando ni siquiera sabía que llevarías gafas, ni del color oscuro de tu iris, o de tus dientes blancos y el modo en que, al curvar los labios, podrías hacerme tan feliz. Déjame, te lo pido, olvidarme de ti, de quién eres ahora o de quién creemos ser. Déjame que te sueñe como entonces, cuando me tumbaba en mi cama y buscaba en el techo la esperanza perdida en la caja de Pandora, la historia que todos decían que algún día tendría y el modo en que te ansiaba aunque aún no existías. Déjame que borre uno a uno los poemas de entonces, la frontera difusa entre la realidad y la enajenación, el modo en que quería sentirte, y en el que suponía que tú acabarías sintiéndome, los tonos en que me nombrarías y cobraría vida a tu lado, la triste figura que se miraba al espejo y se preocupaba por los días que pasaban sin saber de ti, sin encontrar la manera de que te hicieras presente, trascendiendo los límites del pensamiento, del latir desacompasado de mi pecho. Déjame, déjame que te cuente de todos aquellos a quienes creí amar antes que a ti. Déjame que te explique, porque no entenderás nada más si no comprendes que, antes de ti, yo ya te conocía, te esperaba en los corazones que dibujaba en los márgenes de los apuntes, en las palabras concretas que no tenían más significado del que yo quería darles. Déjame recordarte cuando aún era boina gris y no entendía las canciones de amor, pero las sentía todas mías; cuando no podría haber escrito esto, porque no te conocía, no existías y yo no era la que soy ahora, y aún te soñaba perdida en el abismo de tu mirada.
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Suena: Every time (love song), Armand Amar
Desde mi ventana: sol de mayo, el calor ya está aquí.

4 comentarios:

  1. Si la ternura matara, hoy te habrías quedado sin seguidores.

    Absolutamente delicioso, Isa.

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  2. Papón Papónidesmayo 14, 2012 9:02 a. m.

    Te recuerdo cuando aún no eras boina gris y tu corazón en calma se agitaba al oir por primera vez los versos de Neruda. Tus ojos asombrados se desbordaron de suave inocencia y sentimiento. No lo olvidaré jamás.

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  3. Por fin tengo tiempo de comentarte.
    Me quedo con esta frase:
    "Déjame recordarte cuando aún era boina gris y no entendía las canciones de amor, pero las sentía todas mías"
    En todo lo que escribimos dejamos algo de nosotros mismos, pero siempre que leo algo escrito por ti dudo y sospecho que es en su mayor parte inventado y no verídico. Con esta entrada he perdido esa sensación, creo que dejas algo muy tuyo en esas frases.

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Pasen y vean.